A estas alturas de la historia se hace cada vez más difícil poder escribir un texto "largo", cada vez es menor el tiempo que somos capaces de deternos en una págica web a leer sin hacer click en el link siguiente, no obstante, seré optimista esta vez y confiaré en que más de alguien podrá concluir la lectura, prometo ser dinámica.
Una de las mayores críticas de parte de los jóvenes ante el "sistema" (algo que al parecer no les pertenece) es la falta de soluciones ante los problemas reales de la gente, y así, se suben involuntariamente a esta micro, todos los clasificados como "políticos". Sin embargo, pocos hacen el ejercicio de investigar quiénes son los seres políticos, porque, siendo fiel a la palabra, lo político es lo público, vale decir, lo que es de todos, entonces la pregunta es:
¿Qué es lo de todos?
Pensemos, ¿el dinero estatal? ¿los tratados de libre comercio? ¿las calles? ¿las leyes? ¿el aire? ¿el agua? ¿los árboles? ¿las micros? ¿Qué de lo que es de todos sentimos como propio? ¿Qué ha provocado que cada vez sintamos más desapego por nuestras reales pertenencias? ¿Es sólo la decepción ante los "políticos" lo que nos hace pensar que todo está desesperadamente perdido? ¿No será que quizás nuestra propia ignorancia nos lleva a pensar que desde nuestra realidad nada podemos hacer y lo esperamos todo de "los otros", de lo que nos puedan dar? o peor aún ¿qué hace que cada vez estemos más enclaustrados en nuestro dormitorio fotografiándonos cien veces en vez de admirar por sólo diez segundos cómo florece la primavera? Son sólo diez segundos.
Dentro del sinfín de cosas propias están nuestros derechos, inscritos en un artículo largo y tedioso para muchos, (ARTÍCULO 19) pero donde está la riqueza del ser humano, donde al menos, en papel se dice lo que podemos pedir (y pedirnos):
8°El derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación.
¿Desde quiénes parte el respeto a este derecho, que sí es de todos? Nos quejamos de la violación a nuestros derechos, nos quejamos de la poca capacidad de gobernar de "ellos", nos quejamos de la desigualdad, nos quejamos de las micros sucias, nos quejamos de la mala calidad del aire, nos quejamos de la ciudad, nos lamentamos por el calentamiento global, por la muerte de inocentes ballenas, nos quejamos de nuestro índice de pobreza, nos quejamos de nuestros barrios sucios o feos, y eso, es enriquecedor pues estamos siendo críticos de las cosas que nos afectan, y hasta apludimos con fuerza a los que son capaces de decirnos lo que queremos escuchar, pero ¿QUÉ HACEMOS NOSOTROS PORQUE ESTO CAMBIE? ¿CUÁL ES EL APORTE REAL PARA QUE NUESTROS DERECHOS SE RESPETEN?¿ O NO ES TAREA NUESTRA QUE ESTO OCURRA? Si usted considera que esto no es tarea nuestra sino de "ellos", "los políticos" y que nada de lo que se diga cambiará su parecer,le recomendamos no seguir con la lectura, si usted cree o quiere que esto cambie, lo invitamos a seguir leyendo.
Sin duda una de las mayores críticas a la sociedad es la, al parecer, interminable pobreza, y si bien existen elementos decisivos que no dependen exclusivamente de nosotros como habitantes o ciudadanos, sí puede depender de nosotros su disminución, especialmente si lo vinculamos con el respeto a nuestros derechos. Pero, antes de seguir, ¿sabemos qué es la pobreza? ¿es sólo no tener qué comer o la falta de techo? ¿es sólo no tener acceso a una buena educación o a una digna salud pública?
“La pobreza es hambre. La pobreza es falta de techo bajo el cual resguardarse. La
pobreza es estar enfermo y no poder ser atendido por un médico. La pobreza es no
poder ir a la escuela y no saber leer. La pobreza es no tener trabajo, tener miedo al
futuro y vivir al día. La pobreza es perder a un hijo debido a enfermedades relacionadas
con el agua impura. La pobreza es impotencia, falta de representación y libertad”.
Fte: Banco Mundial. Entender la pobreza
http://www.worldbank.org/poverty/spanish/mission/index.htm
Si analizamos la definición de "pobreza" y lo contrastamos con nuestra realidad, nos podemos hacer la siguiente pregunta ¿cómo identificamos visiblemente a la pobreza? ¿cómo o cuando somos capaces de diagnosticar a un lugar como pobre? La respuesta es casi inmediata, la pobreza se vincula directamente con un entorno ambientalmente dañado, es decir, con un derecho constitucional no respetado. Si sabemos entonces que la pobreza está vinculada a la basura, a las moscas, a los olores putrefactos, a calles convertidas en basurales, a un lugar feo, sin vida, a las enfermedades producidas por la contaminación, y si más aún, siempre nos lamentamos de que la ciudad está divida según los sectores socioeconómicos que la componen, si nos autocompadecemos de por qué la Alameda con las Rejas o la comuna de Estación Central o de Maipú, en sus más profundas poblaciones son sucias en comparación con las frondosas avenidas verdes que derivan al Parque Arauco, o sólo en avenida Apoquindo, la extensión de la Alameda, siempre está limpia, bueno ¿qué esperamos? ¿qué estamos esperando para reaccionar y cambiar nuestros hábitos, en casa, en la calle, en el colegio, en las fiestas? ¿qué esperamos para disminuir la brecha social desde nosotros mismos, antes de esperar que otros lo hagan por nosotros? ¿qué esperamos para dejar de llenar nuestra boca con tanta palabrería y ponernos a actuar? ¿y quién dice que sólo debemos dejar de botar basura, o disminuir la cuota de basura por casa, quién dice que no tenemos la capacidad de crear conciencia en que otros también puedan hacerlo? ¿quién dice que no somos capaces de educar a la señora perfectamente olorosa y peinada a que no tire sus colillas de cigarro a la calle?¿o al dueño del auto enchulado que después de beber una cerveza conduciendo, tira la lata en el camino? ¿quién dice que los eco-concientes no son capaces de hacer valer derechos que sí son de todos, y combatir la pobreza? ¿quién dice que los eco-concientes ya no habrán empezado a intentarlo?
Recuerda, los cambios deben partir en ti. Eres capaz de hacerlo, al menos inténtalo.
(aporte de profesora Ángela Cañón)