Hoy 13 de Septiembre, salimos por tercera vez a la calle. Esta vez llegaron nuevos integrantes a la agrupación dispuestos a colaborar con su trabajo, lo que permitió que pudiésemos dividirnos y abarcar más espacios que las semanas anteriores. De esta forma, un grupo se mantuvo en la zona de la Alameda (con Las Rejas, vereda norte y sur), limpiando especialmente área verdes, cargadas de grandes cantidades de basura minúscula, la más difícil de erradicar. Papeles de dulces y las, al parecer infinitas, colillas de cigarro. Y es que perdimos la cuenta de cuántos fumadores derrochan sus colillas, asumiendo, tal vez, que al ser una "basura pequeña" quizás no ensucia o ensucia menos, FUMADORES, las colillas no caminan directamente al basurero, es usted quien debe hacerlas llegar. Este "mal" se visualizó principalmente en la zona de los paraderos donde cuántos habitantes del "Gran Santiago" apagan sus cigarros antes de subir a la micro, olvidando lanzarlos donde corresponde. Los pocos árboles plantados se convierten en selvas de maleza que reflejan el abandono, el descuido de la comunidad, rodeados de excremento, excremento que por cierto, nadie limpia, por que no se ve o da asco y más basura humana, que hoy, felizmente, fue extraída. Las murallas, con contaminación visual, llenas de papeles encolados formando un basural-mural destinado a ser un baño público de aquellos que no alcanzan a llegar, o que no tienen la capacidad de contener, dando pie a olores putrefactos. No faltó la gente que nuevamente se impactó positivamente con la acción de eco-conciencia, especialmente, Luisa, una joven que se nos acercó ofreciendo su ayuda, aún cuando ella no participa en el colegio, como también la gente que vio en los voluntarios a gente de la cual burlarse, gritando inconsistencias o simplemente, picando papel a propósito en los lugares ya limpios. Sin duda, para ser un eco-conciente hay que armarse de carácter y no dudamos que los integrantes de esta agrupación ya lo tengan. Paralelamente, un grupo se encargó de pasar por casas y negocios, solicitando material reciclable, especialmente diarios y revistas, los que en la próxima salida serán llevados a una central de reciclaje para, además, alcanzar nuevos fondos para la agrupación. Junto a esta recolección puerta a puerta, seleccionamos la basura recogida y rescatamos todo lo que pueda volver a utilizarse.
Otra parte del grupo, estuvo en las inmediaciones del Liceo Madre Vicencia, también limpiando, haciendo este servicio, esta vez, para la comunidad directa, barriendo sus jardínes y los pasajes. Fue grato que los vecinos ya empezaran a reconocer nuestros rostros y nuestro objetivo, alentándonos con palabras de apoyo y agradecimiento.
A modo de evaluación, y según las conclusiones dadas por todos los integrantes de la agrupación, la salida de hoy podria definirse como exitosa, sí, pero no dudamos en que hay muchas cosas que fortalecer, como por ejemplo, la parte de difusión oral, ampliar la gama de mensajes escritos en los carteles que cargamos en nuestras espaldas, y que todos los que salgamos a la calle estemos con algún distintivo, para que no nos confundan ni con funcionarios del Transantiago ni con el equipo de propaganda de algún alcalde. Junto con dar testimonio vivo de espíritu de servicio, participación y formación ciudadana, y por supuesto, de conciencia ecológica.
Agradecemos nuevamente la participación de los jóvenes que optan cada sábado por levantarse temprano a hacer algo por el mundo y la humanidad, en vez de ensimismarse en las sábanas, la televisión o facebook. Agradecemos especialmente a las mujeres que forman el grosor de los integrantes, dando fe que las mujeres si son capaces de hacer trabajos duros y resistir ante las inclemencias, del frío, el calor, la sed y el cansancio.
(aporte de profesora Ángela Cañón)











