Había una vez una hermosa casa en el campo, en la zona sur de Chile, esta era la más grande del sector, en ella vivía una familia, la cual consistía de cuatro integrantes, una joven mujer, su marido y sus dos hijos, Ricardo y Javier.
La mamá de estos era una mujer bondadosa y de buen corazón, al igual que su marido, siempre preocupados de ayudar a los demás, ayudar a cualquier ser humano que lo necesitara, siempre les enseñaron a sus hijos de ser siempre solidarios con los demás, tanto personas como animales.
Ricardo tenía 17 años y siempre le gustó cuidar de su entorno, de la naturaleza, cuidar del aire que nos rodea, pero lo que más le apasionaba eran los animales y siempre sintió gran admiración hacia los gatos.
Un día Mariana, su madre, se arreglaba para ir a trabajar, se ponía sus aros, cuando de repente mira hacia su ventana y por su patio pasa corriendo un gato y se da cuenta que su hijo Javier, el hermano mayor de 21 años estudiante de química y un poco rebelde le está tirando piedras y agua al gato.
Mariana le grita a su marido Matías que detenga a Javier, pero cuando Matías salió al patio Ricardo y Javier, discutían.
Ricardo le decía:
- Javier, como te atreves, es un animal, también sienten dolor y miedo, talves solo quería un poco de comido y amor.
Javier le respondía:
- Es solo un animal ¿Qué importa lo que le pase? ¿a quién le afecta?
Ricardo contesto:
- A mí me afecta, sabes cuánto me gustan los gatos, desde hoy ese gato será mío, y reconoce que te equivocaste no seas orgulloso.
Javier entro a su casa enfurecido, mientras Ricardo sacaba al gato que se encontraba escondido entre unas ramas del jardín.
Ricardo le dio comida y leche y el gato ronroneaba demostrando agradecimiento.
Javier en el fondo sabía que Ricardo tenía toda la razón y fue a pedirle disculpas y prometió no volver a hacerlo.
Javier estaba en su habitación cuando entra el gato, Javier le comienza a hacer cariño, después de un tiempo el gato prefería a Javier y eso a Ricardo no le molestó, sintió alegría por su hermano y sentía un ambiente de utopía, se sintió feliz de que con su hermano ahora se dieran la mano y se apoyaran.
Se sintió feliz de que su hermano tomara conciencia del respeto por los animales.
Camila Toro, II medio A
