




El segundo encuentro eco-conciencia 2009, fue todo un éxito. La reunión, se llevó a cabo en dependencias del Liceo Madre Vicencia, lugar donde los jóvenes estudiantes se prepararon para una nueva salida a terreno, la primera en lo que corre del presente año. Los pingüinos y su coordinadora general, Ángela Cañón, se volcaron a las calles, armados de escobas, palas y bolsas de basura, con el objetivo de combatir los agentes contaminantes que las adornan. Al dirigirse a la intersección de Las rejas con Alameda, el panorama que creían encontrar era sumamente distinto al que en realidad presenciaban.
Las veredas peatonales, estaban sustancialmente más limpias, a comparación del año anterior. Parece ser que el único problema no superado es el de las colillas de cigarros. Pues nuestros queridos “viciosos” aún no aprenden la lección de botar los restos de su “pucho” a basureros dispuestos en la avenida.
Tal fue el cambio del que fuimos testigos, que la tarea de limpiar se tornó breve. En una suerte de improvisación, integrantes del grupo dijeron: “si no podemos limpiar porque ya lo está, concienticemos valiéndonos de nuestros carteles eco-concientes”.
Dicho y hecho, Eco-Conciencia literalmente se fue a la calle. Los jóvenes, en un temerario acto, se dirigieron a los semáforos del lugar, con el objetivo de mostrar sus mensajes a los automovilistas y transeúntes, que de forma abundante circulaban por el espacio.
Más de algún integrante del grupo ecológico, sintió cómo la efervescencia y emoción se apoderaban de él, frente al hecho de observar y sentir la positiva reacción de la gente, que complacida leía los mensajes y apoyaba a través de gestos y felicitaciones la acción efectuada por los pingüinos y una que otra universitaria.
Marcela González Henríquez.
Ex alumna, Estudiante de periodismo Universidad de Santiago de Chile











